En una organización tradicional el uso de los dispositivos y reglas externas o internas son tan evidentes que están blindadas y llenas de normas, las mismas que resultan débiles paquidérmicas e inútiles en cuanto no se cumplen, por lo cual estas organizaciones asumen voluntaria o involuntariamente el pensamiento lógico en el cual, lo terminal es que las disposiciones están hechas linealmente para hacerse cumplir, y utilizan así, los modelos de control disciplinarios y rígidos para presionar a que estas se materialicen.
Estas organizaciones y sus jefes asumen que de esta manera, todo lo tienen bajo control, pero en realidad es no confiar en el grado de identidad, compromiso y responsabilidad del personal con su institución, desarrollando sistemas de jerarquía vertical que hacen mas complejas y problemáticas las relaciones, desperdiciando ese potencial que con motivación y autonomía daría espectaculares resultados.
Aquí estrellamos la auto responsabilidad de la persona en cuanto es capaz de reflexionar y sentirse suficientemente útil al sistema y motivado para ir, por iniciativa, más allá de lo establecido por auto inducción y sin presiones como gente capaz de imaginar, formular e implementar una estrategia, y por otro lado la responsabilidad impuesta en cuanto debe cumplir mecánicamente lo dispuesto sino hay una drástica sanción, esto implica que nos esquematizamos a una causa – efecto, y es motivo suficiente para que la institución que no aprende, lo materialice como un indicador calificador.
Creo que en la praxis nos contradecimos, ya que en materia del asunto base en educación, no hacemos uso de lo que en el aula nos esforzamos por lograr, que no es otra cosa que facilitar o mediar el aprendizaje participativo. La pregunta es, como el alumno logrará esas capacidades terminales de pensamiento crítico, pensamiento creativo, resolución de problemas y toma de decisiones, si como institución en su conjunto no las practicamos, no nos podemos engañar por que no lo vamos a lograr si tenemos alumnos sometidos y desarticulados de un nivel de autonomía.
El docente ejerce en su cátedra el enseñar a aprender, el enseñar a autorregularse, es decir inducir al alumno a que aprenda a aprender, porqué entonces no ponemos en práctica el hecho de aplicar lo que en la llamada empresa moderna se esta haciendo, convirtiéndose en sustanciosa en cuando hablamos que son organizaciones que aprenden de sus experiencias , de sus escenarios, de su cultura organizacional, de su problemática abierta a la credibilidad y la confianza en las capacidades de sus miembros, dejando de lado la imposición y las dependencias del no se puede o no está permitido, hasta para innovar.
Si como gestores no desarrollamos la práctica de las autonomías y el empoderamiento como cultura de sus miembros, no podemos esperar el cambio y las innovaciones que tanto se desean en el ámbito del ejercicio de la educación, si hablamos de potenciar alumnos gestores, con cultura de iniciativa y con capacidades terminales y autorregulables que antes mencionamos y que la actual competencia exige, tendremos que cambiar los modelos mentales del docente, que por rebote alimentará los modelos mentales del alumno.
Hacemos mención que si hay algunos directores abiertos al cambio, pero lamentablemente también hay docentes cuyos modelos lineales no están abiertos para la iniciativa y el cambio, consecuentemente bloqueados para una concepción dialógica por estar acostumbrados a actuar sobre lo previsto por acomodo y consecuentemente le originaría un caos si recibe lo contrario.
Por que no preferir errores por iniciativa a repeticiones por actividades mecánicas, recuerden que las iniciativas y emprendimientos implican riesgos, por lo que es necesario que cada persona sea conciente y autorregule sus potencialidades y limitaciones, así mismo que cada institución sea abiertamente conocedora de lo que es capaz de gestar como equipo.
Porque entonces, no permitir en la gestión de una institución que quiere aprender, que los docentes pongan en práctica sus iniciativas, porqué solo tienen que responder a un modelo, porqué tiene que ajustarse extremadamente a un plan y no aceptar la casuística y circunstancia que se da en la operatividad de la vida y sus acciones, porqué aislar los elementos que integran una realidad, y finalmente qué aprendemos como institución si repetimos mecánicamente lo de otra institución.
Por eso es importante que las Instituciones Educativas sean vistas como autenticas empresas y sus directores sea reales gerentes, capaces de hacer uso de herramientas y paradigmas donde se aproveche esas altísimas potencialidades de los docentes y los alumnos en su conjunto, y esto articulado a una buena gestión de los recursos humanos, permita obtener resultados holísticos, que nos enorgullezcan como docentes que trabajan dentro de instituciones corporativas que aprenden incluso de sus dificultades.
Autor: Lic. JUAN GARCIA RETO
Docente del Instituto Hermanos Cárcamo de Paita


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